Grafico por Laura Daniela Rodríguez

Copenhague – La movilidad en las ciudades

La movilidad en las ciudades - Copenhague
Grafico por Laura Daniela Rodríguez

Introduccion

CON EL AMBICIOSO OBJETIVO DE FACILITAR EL DESARROLLO ECONÓMICO, ESPACIAL, SOCIAL Y AMBIENTAL, LA PROGRESISTA CIUDAD DE COPENHAGUE, DINAMARCA, SE CONOCE COMO UN PRECURSOR EN TÉRMINOS DE DESARROLLO URBANO SOSTENIBLE A PARTIR DE SUS INICIATIVAS DE ARMONIZACION ENTRE EL CARÁCTER FISICO-ESPACIAL DE CIUDAD Y LAS DINAMICAS FUNCIONALES DE MOVILIDAD.

Copenhague

La ciudad de Copenhague ocupa invariablemente las primeras posiciones de los rankings sobre las ciudades con mejor calidad de vida, entre las razones que justifican tal distinción se encuentra la extraordinaria reconversión realizada en sus espacios públicos a partir de diversas practicas exploratorias que convirtieron la ciudad en un laboratorio urbano, implementando innovadoras políticas de recuperación del espacio; destacando su expresión más conocida en la peatonalización de calles y plazas y en la apuesta por una movilidad “humana” en detrimento del automóvil, siendo el arquitecto danés Jan Gehl uno de sus abanderados.

Hoy Copenhague “vive la calle” y muestra orgullosa el resultado de una experiencia que ha supuesto un modelo para sus nuevas áreas urbanas y ha influido en muchas ciudades europeas y de otras partes del mundo, las cuales han iniciado procesos similares.

El recinto de la ciudad durante el periodo medieval, internamente, se estructuraba a partir de un eje central (el actual Strøget) que unía las dos puertas principales, situadas en el oriente y occidente del casco (Vesterport y Østerport). Esta serpenteante vía enlazaba los principales espacios públicos de la ciudad. A partir de su trazado medieval, Copenhague creció gracias a extensiones planificadas que, en parte, se
realizaron sobre terrenos ganados al mar.

Como consecuencia de ello, el centro histórico acabo ofreciendo un fuerte contraste entre la irregular trama inicial y sus posteriores y ordenadas ampliaciones barrocas, cuestión que le otorga una identidad particular. Esta creación por etapas de la ciudad comenzó en el siglo XVII, una centuria que resultó trascendental para la evolución de Copenhague, puesto que se consiguieron grandes logros políticos, económicos, culturales, artísticos y urbanos bajo la vision de crear un imperio colonial ultramarino, lo cual exigió una reforma total del puerto de la ciudad.

A partir de esto el estatus adquirido por Copenhague tuvo una segunda consecuencia más relevante, ya que obligó a plantear una nueva línea de defensas para la ciudad, desarrollando un amplio conjunto fortificado, conformando con ello nuevas ciudadelas, permitiendo asi consolidar el tejido urbano en el interior terrestre, sin embargo, debido al impedimento de la ciudad en expandirce horizontalmente debido a estas fortificaciones , el nucleo existente se densificó notablemente.

En el siglo XIX Copenhague inició con dificultades derivadas del contexto de las guerras napoleónicas, sufriendo asedios y destrucciones, estos conflictos evidenciaron que las fortificaciones de la ciudad resultaban
inoperantes ante los cambios de la tecnología bélica, por esta razón, con la llegada de la paz se tomó la decisión de derribar la línea de murallas que encerraban la ciudad por el lado terrestre, para este entonces la
población se había cuadruplicado presentando densidades desbordadas.Tras esa “liberación” se dio inicio a la urbanizacion de terrenos ubicados entre la ciudad antigua y las periferias, posteriormente la industrialización atrajo a una importante inmigración que supuso un aumento coyuntural de la población, continuando con este fenomeno durante las primeras decadas del siglo XX.

La neutralidad de Dinamarca durante la Primera Guerra Mundial permitió prosperar comercialmente a la ciudad, pero esta situación favorable acabó truncada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

Finger Plan

Tras el deterioro de la ciudad producto de los conflictos belicos, en 1947, Copenhague planteó su reorganizacion espacial redactando el plan urbanístico conocido como “Plan de los Cinco Dedos” (Fingerplanen). El “Finger Plan” (aprobado en 1949) introdujo la estrategia de descentralización urbana de la capital basada en la realización de varias líneas de desarrollo que partían de la ciudad antigua y se extendían por el territorio circundante, esas nuevas directrices longitudinales emulaban gráficamente a los cinco dedos de la mano apoyándose en las líneas de trenes de cercanías que conectaban la capital con los
municipios vecinos, concecuentemente el Køge Bugt Plan se centralizo en desarrollar del “dedo” más al sur, donde había mayoría de inmigrantes y necesidad de programas de mejora social para población de escasos recursos economicos, donde la infraestructura publica consistía en un transporte masivo de ferrocarril que estructuraba linealmente una serie de servicios y equipamientos colectivos y privados; entre los “dedos” se introducían areas verdes destinadas a terrenos agrícolas y recreativos, por otro lado la “palma” de la mano representaba al denso tejido del centro de Copenhague, que quedaba envuelto por un anillo viario.

Este plan impulsó las periferias, en las que fueron apareciendo urbanizaciones residenciales que ofrecían convivencia con la naturaleza frente a la congestionada ciudad central, estas resultaron atractivas para la población de Copenhague, que como resultado el centro de la ciudad se fue abandonando poco a poco para residir en esos nuevos barrios suburbiales. El casco antiguo comenzó a sufrir las consecuencias del abandono, tenía problemas graves, la permanente presencia del automóvil generaba congestión y agresividad ambiental (contaminación, estrés) muy inconveniente para sus residentes, además comprometia el espacio público (circulaciones, aparcamientos) a los ciudadanos, imposibilitando otras funciones urbanas tradicionales, entonces, las familias de clase media comenzaron a trasladarse a las nuevas urbanizaciones periféricas propuestas por el Finger Plan, iniciando una dinámica que fue deshabitando el centro.
Solamente las familias de menor poder adquisitivo (que no podían permitirse el traslado) y los ancianos se mantuvieron en el casco antiguo, la “ciudad abandonada” vería el decaimiento de las actividades, de los encuentros, del comercio, la degradación de muchos espacios o la desaparición de la vida en la calle. Vería, en definitiva, el declinar del espacio púbico, y con él, el de la propia esencia de la ciudad misma.

Escrito por : Andrés Zorro

 

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