Urbanismo

Copenhague y el Plan de los Cinco Dedos

Tras el deterioro de la ciudad producto de los conflictos belicos, en 1947, Copenhague planteó su reorganizacion espacial redactando el plan urbanístico conocido como “Plan de los Cinco Dedos” (Fingerplanen). El “Finger Plan” (aprobado en 1949) introdujo la estrategia de descentralización urbana de la capital basada en la realización de varias líneas de desarrollo que partían de la ciudad antigua y se extendían por el territorio circundante, esas nuevas directrices longitudinales emulaban gráficamente a los cinco dedos de la mano apoyándose en las líneas de trenes de cercanías que conectaban la capital con los municipios vecinos, concecuentemente el Køge Bugt Plan se centralizo en desarrollar del “dedo” más al sur, donde había mayoría de inmigrantes y necesidad de programas de mejora social para población de escasos recursos economicos, donde la infraestructura publica consistía en un transporte masivo de ferrocarril que estructuraba linealmente una serie de servicios y equipamientos colectivos y privados; entre los “dedos” se introducían areas verdes destinadas a terrenos agrícolas y recreativos, por otro lado la “palma” de la mano representaba al denso tejido del centro de Copenhague, que quedaba envuelto por un anillo viario.

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Imagen de Araxus

Este plan impulsó las periferias, en las que fueron apareciendo urbanizaciones residenciales que ofrecían convivencia con la naturaleza frente a la congestionada ciudad central, estas resultaron atractivas para la población de Copenhague, que como resultado el centro de la ciudad se fue abandonando poco a poco para residir en esos nuevos barrios suburbiales. El casco antiguo comenzó a sufrir las consecuencias del abandono, tenía problemas graves, la permanente presencia del automóvil generaba congestión y agresividad ambiental (contaminación, estrés) muy inconveniente para sus residentes, además comprometia el espacio público (circulaciones, aparcamientos) a los ciudadanos, imposibilitando otras funciones urbanas tradicionales, entonces, las familias de clase media comenzaron a trasladarse a las nuevas urbanizaciones periféricas propuestas por el Finger Plan, iniciando una dinámica que fue deshabitando el centro. Solamente las familias de menor poder adquisitivo (que no podían permitirse el traslado) y los ancianos se mantuvieron en el casco antiguo, la “ciudad abandonada” vería el decaimiento de las actividades, de los encuentros, del comercio, la degradación de muchos espacios o la desaparición de la vida en la calle. Vería, en definitiva, el declinar del espacio púbico, y con él, el de la propia esencia de la ciudad misma.

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Fotografia de abbilder
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Fotografia de abbilder

Autores : Andrés Zorro;Laura Rodríguez

Source: Urban Networks

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